25 de septiembre de 2008

R.P. ANTONIO SAN CRISTOBAL

Aunque en La Plata es un día de sol, para mi es el más nublado de los vividos. Con el pasar de los minutos soy más consiente que no le volveré a ver. Gracias a mis amigos de Lima me acabo de enterar que nos ha dejado uno de los más brillantes investigadores que la arquitectura peruana ha tenido.

Dedicó parte importante de su vida a estudiar la arquitectura virreinal, no solo como edificios, sino como síntesis de dos culturas. Fui alumno suyo en el curso de Historia Peruana 2, allá por 1993. Supo él motivar en mi la pasión por la historia de la arquitectura, línea que retomé en los años finales de la carrera gracias a su generosidad de aceptarme como "ayudante". El último año que le acompañé fue el 2003, no le veo desde entonces y no le volveré a ver. En mis visitas a Lima no me di el tiempo de visitarle, su modesta morada en la casa sacerdotal de jirón Lucanas (La Victoria) se me hizo lejana de mis apurados trotes por la ciudad. Hoy me reprocho el no haberle visto, el dejarlo "para después", el ingenuamente pensar que era eterno, que siempre estaría allí, que le volvería a encontrar idílicamente en el aula de la facultad, o en algunas de las visitas que juntos empezamos a realizar.

Con alegría veo en una web que ha publicado la noticia (http://amarengo.org/node/1618) que sus alumnos le supieron valorar y querer, que tuvieron la inteligencia de ver que ese hombre que cada viernes temprano por la mañana dictaba la clase no tenía otro interés que el compartir, con quienes consideraba gente valiosa, algo del vasto conocimiento que manejaba.

Se fue. Casi lo puedo ver parado delante del aula, caminando por el centro de Lima, recibiéndome en su casa. Veo su cariñosa sonrisa, siento su mano en mi hombro, disfruto de su pasión por la investigación, por la historia, por el Perú.

No podré estar mañana en el entierro, no pude estar en muchos momentos, no supe tomar la posta que él gentilmente me tendió más de una vez. Recuerdo como si fuera ayer cuando nos despedimos, el último libro que me regaló y la seca frase que me dijo cuando le conté que partía hacia España: “no volverás”, no se equivocó.

Le visitaré en El Ángel, aunque se que no está más iré buscando ese último adiós que nunca le dije, al menos yo a él. Espero algún día poder devolver a la arquitectura algo de todo lo que él me dio.

Que descanse en paz Padre, le tendremos siempre en nuestros corazones y memoria.

Aldo Facho

Comparto un par de vídeos publicados en youtube de visitas de San Cristobal al Centro de Lima:
www.youtube.com/watch?v=m3spLhYzRvc
www.youtube.com/watch?v=VCbbzEyo5gg


Nota:
1. La foto fue obtenida de la revista Doré - Diciembre 2005 donde aparece una interesante entrevista : http://www.yanacocha.com/comunicandonos/dore/dore-diciembre.pdf

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